jueves, 12 de marzo de 2009

Descripción de la disfunción familiar, valores y trastorno alimenticio

La duración aproximada de las parejas comprometidas en el estado de colima es de 15 a 30 años de unión, que ocurre entre los 40 y 50 años de edad. Conflictos importantes pueden surgir en esta etapa, básicamente de valores diferentes que implicarían diferentes apreciaciones y evaluaciones del éxito logrado y de lo que aun falta en términos de aplicación futuras. Así mismo existen conflictos de pérdidas de atractivo y habilidades físicas, que pueden reactivar viejas dudas de lo adecuado de la selección del cónyuge, y con frecuente desenlace de triángulos amorosos con relaciones extramaritales, habitualmente con personas más jóvenes.

Al mismo tiempo, es habitual que en esta fase se tengan hijos adolescentes y/o adultos jóvenes, en medio del proceso muchas veces tormentosas de la separación de los padres. Los matrimonios que mas se oponen a la separación y mas sufren con este proceso, son aquellos que desde un principio involucran a sus hijos en sus conflictos. Un gran número de parejas se divorcian inmediatamente después de la salida del último hijo. Los limites en este periodo, pueden sufrir violaciones como consecuencia de la separación de logros y aspiraciones, que junto con la pérdida de la juventud hacen que muchas personas de esta edad busquen compensaciones en aventuras extramaritales. Sin embargo al final de esta etapa los limites se hacen extraordinariamente estables, salvo de casos se crisis, tales como enfermedades graves o cambios bruscos en los equilibrios de poder e intimidad.
La salida de los hijos del hogar afecta el equilibrio de poder de la pareja solo si los hijos hacían alguna alianza de poder con algunos miembros contra el otro. Al salir los hijos ocurren nuevos conflictos similares a los de las etapas tempranas, terminándose con la definición clara de la jerarquía de cada uno.



En los últimos 35 años (1970-2005) el número de hogares aumentó 3.6 veces, de 41.1 a 147.1 mil. En éstos prevalece la jefatura masculina; de cada 100 hogares, 75 son dirigidos por un hombre y 25 por una mujer.
Por otra parte, en el estado, durante el año 2006, se registraron 3 mil 136 matrimonios y 741 divorcios. En el ámbito estatal, la edad promedio al momento de contraer matrimonio en los hombres fue de 29.3 años por 25.7 de las mujeres.
Según datos de la INEGI Colima ocupa el cuarto lugar en materia de divorcios a nivel nacional, pero afirma la presidenta del DIF Estatal Colima, que es posible que este dato no sea 100% verídico, debido a que en otros estados con mayor población y mayor índice de conflictos familiares aparecen con un índice menor a Colima, siendo un estado pequeño, conservador y con buenas costumbres.
El alto índice de divorcios en Colima se debe a la efectividad del Poder Judicial para disolver los matrimonios, y que esta entidad "sí está reportando cifras reales", mientras que en los estados mencionados muchos cónyuges viven separados desde hace más de 10 años, pero no se han divorciado.
Algunos de los valores que se han ido perdiendo con la disfunción familiar son, el respeto por los padres y hacia la propia persona, ya que los hijos son los más perjudicados con toda esta situación y pueden atentar contra su propia vida cayendo en vicios como son el alcoholismo, la drogadicción, trayendo consigo la pérdida de otro valor como la honradez que se ocasiona a raíz de satisfacer las adicciones anteriores. Un valor perdido también es la confianza hacia los padres provocándoles una inseguridad al tomar decisiones sobre sus actos y sobre su vida tanto personal como escolar, algo que también se pierde es el amor hacia la pareja, hermanos, hijos, perdiendo con ello las amistades y volviéndose más solitarios. Así mismo otros valores muy importantes que se pierden dentro de esta situación o conflicto son, la valentía, la paz y la tolerancia.

Otra situación que acarrea la disfunción familiar son los trastornos alimenticios, por ejemplo, la anorexia, bulimia y todas las enfermedades ocasionadas por el abuso del consumo de alimentos. Estos se desarrollas debido a que los padres por estar preocupados no ponen la atención debida a sus hijos y no se dan cuenta que ellos también sufren por esta situación, citando un caso, cuando los padres del adolescente no se encuentran en casa no se preocupan por dejarles alimento, ocasionando con ello la mala alimentación.

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